Una incidencia útil empieza por el resultado esperado

“No funciona” puede ser una reacción completamente razonable, pero es un punto de partida difícil para quien intenta reproducir un problema. Un reporte útil permite reconstruir la situación sin adivinar qué quiso hacer la persona.
Escribe primero el resultado esperado. Después describe lo ocurrido y los pasos mínimos que llevan a ello. Incluye la versión del producto cuando sea relevante y señala si el problema sucede siempre o sólo en ciertas condiciones. Un ejemplo inventado: “Al guardar un borrador debería conservarse el título; al volver al editor aparece vacío; sucede después de estos tres pasos”.
Pequeño no significa incompleto
Elimina del ejemplo todo lo que no hace falta para observar el fallo. Si requiere datos de prueba, usa datos ficticios. No adjuntes contraseñas, tokens, información de clientes ni una copia de producción por comodidad. Una captura puede ayudar, pero conviene acompañarla con texto que se pueda buscar y copiar.
Termina con lo que ya comprobaste y con lo que todavía no sabes. “No lo probé en otro navegador” es más útil que insinuar compatibilidad general. Cuando aparezca una solución, vuelve al mismo caso y registra el resultado. Así el reporte se convierte en una pieza de conocimiento reutilizable, incluso cuando quien lo abrió ya no participa en el proyecto.