La entrega de un sitio también incluye decisiones editoriales

Entregar archivos no equivale a entregar un sitio que otra persona pueda mantener. Quien publica necesita saber dónde cambiar un horario, cómo corregir un enlace y qué ocurre con una página que deja de ser válida.
Una entrega breve puede organizarse alrededor de tareas reales: publicar una actividad, corregir un artículo y retirar una convocatoria vencida. Para cada tarea, indica el lugar de edición, el criterio de revisión y la forma de comprobar el resultado público. Evita documentar cada botón si nadie lo necesita para su trabajo.
Conserva un registro separado de decisiones: por qué hay dos tipos de contenido, por qué cierto dato es obligatorio y quién puede aprobar una publicación. Esa explicación envejece mejor que una captura aislada de una interfaz. No incluyas credenciales en el manual general; deben permanecer en el sistema de acceso correspondiente.
Una buena prueba de entrega consiste en que otra persona complete una tarea sencilla con el documento, sin instrucciones verbales adicionales. Las preguntas que haga son material para mejorar el manual. La meta no es demostrar que todo estaba explicado, sino descubrir qué todavía depende de la memoria de quien construyó el sitio.